domingo, 23 de agosto de 2020

LA SAL, LA MAGIA Y LOS MUERTOS



La Sal ha sido un componente esencial en incontables rituales y liturgias de todo tipo. Sus significados han variado desde lo positivo y la buena suerte, hasta estar relacionados con lo negativo y los malos presagios.
En el ámbito funerario tiene múltiples significados, desde ser una forma de ayudar a purificar al muerto hasta tener la habilidad de desterrar a los mismos.

La Sal ha tenido un significado importante para la humanidad, desde los antiguos romanos (a cuyos soldados se dice que incluso se les pagaba con sal) en donde era un símbolo de amistad y alianza. De allí que en los banquetes lo primero que se servía era la sal, pero si está era derramada sobre la mesa era un acto abominable (de ahí seguramente la creencia que prevalece hasta hoy día, de la mala suerte que trae el derramar sal).

Derramar la sal tenia, también, un significado en la cosmovisión cristiana; en donde se creía que la sal podía exorcizar a los demonios, los malos espíritus y la muerte, de allí que lanzar un poco de sal sobre el hombro izquierdo era “tirarle sal al diablo o la muerte en el rostro” y por consiguiente se podría conseguir que se alejaran.
En algunas civilizaciones y culturales la sal se usó de la siguiente forma: los griegos, romanos y egipcios daban ofrendas de la sal a los dioses para invocarlos, en el hinduismo es un elemento que  se usa en la limpieza de espacios y en bodas, en el budismo se cree que aleja a los malos espíritus y luego de los funerales, las personas arrojan sal sobre el hombro izquierdo para ahuyentarlos, en el catolicismo (seguramente a partir de la herencia romana) se usa como elemento purificador de las iglesias y del agua bendita misma, en el judaísmo es un símbolo de asociación con Jehová y por lo tanto se usa de diversas maneras.
En creencias más populares y actuales encontramos que la sal es un elemento importante dentro del Altar en el Día de Muertos en México, su función es evitar que el alma del difunto se corrompa en su viaje de ida y regreso. Por otro lado en lugares como Sudamérica se cree que sirve para proteger y desterrar malos espíritus, es así como existe la creencia popular de que arrojar sal afuera de la casa o dentro de la propiedad “aleja a las brujas”, de igual forma colocar un plato con sal (a veces en la forma de una cruz) junto con unas tijeras tiene el propósito de alejar a los malos espíritus.
En el ámbito funerario la sal ha cumplido un papel fundamental (no solamente como una sustancia que permite la preservación del cadáver), pues debido a su naturaleza purificadora y protectora era colocada sobre un tazón encima (a veces en el corazón o debajo de la cama) de los cadáveres. En algunas partes de Europa durante los ritos fúnebres, las personas se acercaban al cadáver y le tocaban la cara y las manos y luego colocaban las suyas dentro de la sal para perdonar al muerto por cualquier falla o rencor que hubiesen tenido con él.
Básicamente la idea era que la sal podía proteger al difunto contra las fuerzas del mal o el demonio, quien se creía tenía influencia sobre los muertos, incluso este rito no se limitaba al velorio si no que se practicaba también sobre el sepulcro mismo, arrojando sal sobre las tumbas o incluso dejando un plato o bolsita con sal para proteger a los muertos (aunque una vez cumplían con su propósito eran retirados en los días siguientes).
El uso del plato con sal y unas tijeras se debía a que las tijeras evitaban que el muerto vagará (penará) por el mundo y si lo hacían la sal les permitiría tomar agua y no perder el buen sabor (podríamos rastrear esta acción hasta los altares que son establecidos para los muertos, en donde un vaso con agua acompaña, entre otras cosas, los elementos del altar, de modo que los muertos puedan “beber” de esta agua y calmar así su sed.
En tradiciones Necrománticas actuales, encontramos en corrientes como la 182 (Culto a Qayin) que la sal es vista como un tabú  y un elemento negativo y ofensivo para con los muertos, de modo que las ofrendas de alimentos se entregan siempre sin sal, y no es usada en absoluto en ningún ritual que tenga como propósito trabajar con el Señor de la Muerte y los Muertos en general.
Es interesante como podemos contrastar lo sostenido desde la tradición Qayinitica y la relación directa que la Sal ha tenido en el tratamiento con los muertos y los ritos fúnebres, tal vez podríamos atrevernos a sospechar que la Sal es; como se ha visto, un elemento protector y destructor (debemos recordar los llamados “salamientos” e incluso dichos populares, en donde tanto en la magia como en la cotidianidad la sal se encuentra asociada con la mala racha en general), y que puede por lo tanto proteger, guiar y cuidar a los muertos así como desterrarlos y alejarlos.
En ese sentido diríamos que la Sal tiene poder sobre los muertos, tal vez podamos explicar esto desde la visión de la Alquimia, en donde la Sal es considerada como símbolo de la materia pero también como un símbolo de inmortalidad, es decir, representa la continuidad de la vida o la vida misma, por lo que es una fuerza; dentro de esa lógica, opuesta a la muerte. Por otro lado debemos recordar desde la naturaleza misma de nuestro universo, que las entrañas de la tierra están repletas de todo tipo de sales minerales y que la tierra misma consigue que el agua de los océanos sea salada. Extrapolando estos dos elementos encontramos dos símbolos asociados tradicionalmente con los muertos: el interior de la tierra (reinos ctónicos – dominios de los muertos) y el mar, es decir, el agua, esta relación puede encontrarse en diversos mitos como el viaje desde el río Aqueronte emprendido por las almas de los muertos hacía el interior del inframundo en la mitología griega. 
Otros ejemplos populares que se pueden encontrar dentro de aplicaciones mágicas y brujeriles, incluyen a la sal como un componente de los llamados baños de limpieza, en donde, en especial la sal marina, es utilizada como elemento purificador y desterrador de energías negativas.
Otra aplicación se da con la combinación del agua y el limón dentro de la magia folclórica como un elemento que ayuda a diagnosticar las energías de un lugar o una persona, a menudo esto último es realizado a través de colocar un plato con sal y los otros ingredientes debajo de la cama de la persona en cuestión, al día siguiente se observa el comportamiento de la sal y sí esta presenta alguna alteración no natural se interpreta como un signo de energía negativa o que incluso la persona puede ser víctima de algún ritual de destrucción hecho en su contra.
Círculos de sal también son usados por algunos para protegerse durante prácticas mágicas o contra espíritus negativos que puedan rondar el sitio en donde uno esté.
La Sal es por lo tanto un componente tan poderoso en su esencia misma como en los significados y ritos con los que se encuentra asociada. Indudablemente es un elemento que repele o protege en contra de energías disruptivas pero del mismo modo; como bien se ha esbozado a lo largo de este escrito, es un elemento conectado con el reino de los muertos, un símbolo de purificación otorgado aquellos que ya no se encuentran entre nosotros pero caminan a nuestro lado desde la otra línea del velo, una forma de honrarlos y de desterrarlos cuando son indeseados. La sal diríamos entonces, es otro de esos componentes caóticos dentro del cosmos que guardan dentro de sí los misterios de la creación y la destrucción, de la paz  la guerra, de la vida y la muerte.

Marco conceptual: ALONSO-FERNÁNDEZ, C. (2019). Platos y cuencos con sal: un ritual funerario de la Edad Moderna y Contemporánea en la Península Ibérica. Munibe Antropologia-Arkeologia, 70, 335-349.

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