lunes, 26 de noviembre de 2018

UNA TULPA, UN EGREGOR, UN ARCONTE III



EGREGOR
Al Egregor se le supone un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico a las reacciones del Espacio por cualquiera de los estados de conciencia humanos.
Se le conceptúa esotéricamente como un ente primordial formado por una agrupación de almas en un todo de sustancia mental o psíquica.
Los antiguos consideraban al Egrégor un ser vivo con fuerza y voluntad propias generadas a partir de sus creadores o alimentadores pero independiente de las de cada uno de ellos.
En el plano racional a los Egregores se les entiende como formas psíquicas que tienen que ver con estados de conciencia humanos. Es un ‘ser psíquico’ de carácter colectivo; un campo de influencia común, es un fluir sutil, invisible y elástico que ocupa espacios y que transmite energías creadas por un modo de pensar, de sentir o de actuar de los seres humanos. Es un “ente” real, sensible y actuante, aunque imponderable, que permite tener a los corazones sintonizados.
Es un alma grupal, un arquetipo que dirige el destino de la comunidad.
Es innegable su poder por la consolidación de lazos entre el individuo y el grupo integrando al primero a un registro del inconsciente colectivo.
Si algunas personas se reúnen y emiten vibraciones fuertes e idénticas por pensamientos de la misma naturaleza, formarán uno por energía positiva o negativa, según sea el género de los pensamientos emitidos, el Egregor creado con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y de acuerdo a ellos, reaccionará sobre nosotros.
Es decir; todo impulso vital o substancial que surge de individuos o de comunidades produce una reacción en el espacio que provoca la forma psíquica de un Egregor, que se establece alrededor de las personas, de los hogares, de templos, de instituciones, etc, y por el que se puede percibir las condiciones y carácter de los mismos.
El Egregor se realimenta de las mismas emociones que la crearon, y a quienes la engendraron, se les induce a producir repetidamente las mismas emociones. Los hay efímeros y permanentes.
Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante.
Los segundos son el resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos.
Por ejemplo: Una persona pesimista producirá un tipo de energía que por ley de afinidad se fijará a su alrededor y se ligará con personas y sitios que tengan su misma vibración.
Debemos tener en cuenta que estas energías están  basadas en el Principio de Vibración es uno de los siete principios herméticos, el que dice: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra” Si consideramos que hay tres planos de existencia: el plano físico o material, el plano mental o metafísico y el plano espiritual, también existen tres tipos de vibraciones, la más baja la del plano material y la más alta que corresponde al plano espiritual. Obviamente así como en el plano físico no todo lo que existe posee la misma vibración, en los demás planos también hay diferencia vibracional.
En el Universo entero no hay nada que esté inmóvil y quieto sino que en realidad está todo continuamente vibrando y en movimiento.
Cualquier pensamiento (positivo o negativo) es energía que sale de nosotros hacia el mundo exterior para dar forma a lo que hemos pensado.
En su camino se une con pensamientos similares de otras personas y se fortifica, una vez que es lo suficientemente fuerte, regresa a quien lo creó. Una perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás.
El Egregor formado por el poder de los ritos, de las ceremonias litúrgicas y de meditaciones llevadas a cabo regularmente por las distintas religiones, sociedades y escuelas esotéricas de entrenamiento espiritual del mundo determinan estados psíquicos con gran influencia que afectan el ambiente particular de tales comunidades y también sobre otras conciencias generando un fenómeno psicológico vivenciado como un despertar espiritual.
Así, se aprecia una elevación o dignificación de la conciencia.
Estos Egregores son deseables, necesarios, y es lícito pretenderlos como cohesión iluminada. Por el contrario, existen otros negativos que son generados por actos de egoísmo, por la incapacidad de aceptación del bien y de rechazar al mal.
Estos Egregores son los más numerosos y los que frecuentemente nos encontraremos cruzados en el camino hacia la máxima elevación espiritual en donde se busca la paz, la serenidad y la comprensión.
Los distintos tipos de Egregores cualifican la vida de individuos y de los grupos que los produjeron por efecto de sus ordinarios y habituales trabajos y estados de conciencia.
Los hay que provenientes del pasado aun pululan en ritos y ceremonias y continúan proyectando energías. Otros, de carácter reciente generan un poder muy notorio en la vida actual determinando los aspectos sociales, políticos, culturales, de las distintas naciones.
Ente mágico y etéreo, fruto de sinergismo de personas reunidas en la práctica de un ritual, como energía psíquica se dota de una forma objetiva en el plano donde se manifiesta.
Esta forma se adapta a las expresiones de la personalidad cuando se experimentan estados de conciencia como el odio, la envidia, el miedo o la desesperación o, por el contrario, la benevolencia, el afecto, la compasión, la decisión o el valor.
La acumulación de las energías psíquicas exigiendo una forma haya en los distintos espacios cualificados la respuesta adecuada. La actividad en distintos niveles de expresión psíquica, produce y determina aquellas formas y una vez creadas se introducen en las mismas constituyendo lo que podríamos denominar esotéricamente un centro de conciencia grupal.
El Egregor, siendo básicamente una creación mental -ya sea en un sentido positivo o negativo- ofrece la particularidad de estar dotado de una conciencia embrionaria con capacidades de acción y de reacción, así como de un alto espíritu de supervivencia.
Tiene capacidad de absorción de las energías y también de expansión de las mismas, oponiendo resistencia a las fuerzas que tratan de destruirle.
Los Egregores influyen muy directamente en la historia humana estructurando ambientes psíquicos que determinan el grado de civilización y cultura. Jesús formó el Egregor del cristianismo Hitler el del nazismo.

LOS EGREGORES Y COMO NOS AFECTAN
Los Egregores son pensamientos fuertemente proyectados, están regidos por la Ley del Mentalismo.
Estos egregores emanan una corriente magnética como un rayo de luz.

LA IMPORTANCIA DE VIGILAR LO QUE PENSAMOS.
Los Pensamientos son energías que se acumulan en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expande y sale a la atmósfera. Son cuerpo, tienen masa y al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida, personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la dirección que les hemos dado, nuestro cuerpo humano no está capacitado para ver a simple vista estas energías, sin embargo, si las sentimos y nos afectan, ya sea de forma positiva o negativa.

Existen dos tipos de PENSAMIENTOS: NEGATIVOS Y POSITIVOS.

PENSAMIENTOS NEGATIVOS 
Son opacos, de bajas sobras tonalidades, afectan adversamente al pensador y a todos aquellos a quienes van dirigidos, rodean al individuo que los emitió en una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece su evolución ascensorial en todo orden, lo vuelven una persona desagradable, antipática, indeseable, da a su fisionomía una expresión amarga, lo afea, aleja de si los afectos, lo hace neurasténico crónico, así crea lo que llamamos EGREGOR NEGATIVO, sembrándole cada vez nuevos pensamientos depresivos que lo van envenenado.

PENSAMIENTOS POSITIVOS, 
Siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso, con vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental estimulándolas en sentido positivo. Nos proporciona, salud, belleza, energía, etc.
Al descargar esta energía se convierte en materia.
Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. Lo que ocurre en nuestro cuerpo mental es un espejo: “tal como piensas, así eres”. Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales.

LA MENTE CREA tiene el poder creador, vivimos en un Universo mental, creado por el Omnisciente, todo lo que el hombre va descubriendo y trayendo a realización ya existe en potencia en la Mente Divina.
La función de la MENTE es pensar, recibe la idea, esa mente estimula el campo emocional, nace el deseo de traerla a la manifestación, así el campo o cuerpo emocional, estimula a su vez al campo volutivo (voluntad) y lleva al cuerpo físico a la acción, para traer a realización la idea y plasmarla en algo tangible.
La mente gobierna las células de nuestro cuerpo y nada hay más obediente que la materia.

EJEMPLO CLASICO DE UN EGREGOR NEGATIVO Y COMO AFECTA.
Alguien nos hizo, como se dice vulgarmente una CANALLADA, cuando se recibe lógicamente nos indignamos y nuestra mente comenzamos a emitir pensamientos de IRA, de DESPECHO, de VENGANZA y hasta lo expresamos con palabras, en este momento sale de nuestro cuerpo mental una carga electrónica (en la ciencia existe el electroencefalograma: aparato que registra en una cinta que al pensar emitimos ondas eléctricas) esa carga electrónica fue de carácter NEGATIVO y salió hacia el espacio donde se encontró con otras cargas afines, es decir, con ondas electrónicas similares, pensamientos de odio, de tristeza, decepcionantes, etc. emitidos por otras personas y por simpatía se unió a ellas.
Estas fuerzas electrónicas negativas lanzadas al espacio inconscientemente, toma cuerpo y fabrica un ente de condición negativa, cargado de mala intención, de tristeza, de dolor, de odio, de todo orden negativo. Por correspondencia, este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les “recuerda” frecuentemente qué los hirió, acomplejo, etc., entonces se convierte en “UN RECUERDO” y se vuelve a sentir exactamente lo mismo que en un principio y hasta más poderoso porque el EGREGOR SE FORTALECE, crece a tu costa y cada vez te domina más, haciéndote tan fuerte que lleva al individuo hasta la locura o al suicidio, y este mismo mal lo esta recibiendo también miles de personas débiles quienes están bajo esta influencia de condiciones iguales, así se forma una CONCIENCIA COLECTIVA de tristeza, miedo, depresión y derrota.
De esta manera contribuimos con nuestra cuota mental al bien o al mal.
Por otro lado, esta influencia de Conciencia Colectiva Negativa, afecta de igual manera a Nuestra Madre Tierra, pues estas energías se concentran en su atmósfera y de alguna manera se manifiesta, en guerras, terremotos, desastres naturales, etc. Cuando pasa, no comprendemos que nosotros hemos contribuido a crear este tipo de fenómenos y luego preguntamos ¿porque? o echamos culpas a diestra y siniestra.
Otro efecto del egregor negativo es que vamos creando rencores y los vamos arrastrando en nuestro cuerpo etérico por centenares de vidas que a veces se manifiestan en enfermedades físicas y mentales.
El Hermetismo tiene un egrégor muy poderoso que ha sido alimentado por miles de años gracias al aporte de personas muy disciplinadas y perseverantes. El egrégor del Hermetismo apoya a las personas que trabajan por los ideales que promueve esta filosofía.
Si un hermetista busca ser cada día más alegre, más inteligente y más amoroso, el egrégor le servirá de ayuda. Si por el contrario busca el rencor, el odio o la guerra el egrégor hermetista no va a vibrar en forma cónsona con esta persona y no podrá apoyarse en la energía del egrégor.
Dos de los principios de la Filosofía Hermética son la libertad y el respeto por los procesos de las personas, por eso si alguien decide retirarse de la Orden, el egrégor NO va a “tomar represalias” en contra de esta persona, ni a perseguirla, ni a dañarla, ya que estaría actuando en contra de sus mismos principios y en el caso de los egrégores eso no es posible.
Ciertamente los egrégores pueden ser creados consciente o inconscientemente. Dice la tradición que la mayoría de los egrégores pertenecientes a grandes religiones, grandes naciones o grupos esotéricos han sido establecidos deliberadamente por personas muy capacitadas en la disciplina del mentalismo y la magia, haciéndolo de manera totalmente consciente. No importa si el egrégor ha sido creado consciente o inconscientemente, éste va a responder de acuerdo a los principios propios de la idea que le da arraigo. Si esa idea es de paz, el egrégor responderá pacíficamente. Si esa idea es de agresividad, responderá en forma agresiva.
Lo que sí debemos recordar es que el egrégor no es racional, funciona siempre de manera “automática.”
RECOMENDACION:
Aprende a aquietarte, a comprender las situaciones, a mejorarlas y a evolucionar espiritualmente, una herramienta poderosa es la MEDITACION.
Cuando la pongas en práctica constante y conscientemente te liberará, te perdonará, así como la(s) persona(s) que te agravió, ya no creas mas estos egregores negativos, y si vuelves a caer, concientízate inmediatamente de ello y transmútalo, hasta que llegues a dominar bien tus pensamientos, y emociones.

Los que han estudiado esoterismo sabrán que la frase esotérica más importante, de la que surge todo el conocimiento, se cifra en: “La energía sigue al pensamiento”, siendo la energía del pensamiento una reacción del espacio. El hombre al pensar emite radiaciones eléctricas, estas reacciones eléctricas encuentran una resistencia en el espacio, fruto de esta resistencia es una acumulación de energía, o si se prefiere, una substanciación de energía, y después esta va tomando una forma, la forma del propio pensamiento, de la intención. Por ejemplo, la forma de la pereza es un estado de conciencia, solamente de presentirla uno se duerme y es contagiosa, es verdad, es algo que es consustancial precisamente con otros estados de conciencia. Otro ejemplo, La ira, el aura de una persona sujeta a la ira, es tremendamente desagradable, por los rayos de fuego que surgen de su aura.
En aquel momento la mente no razona, razona el egregor, ¡cuidado!. 
Cuando razona el egregor o esta forma dévica, y la persona no razona, sabremos que el egregor tomará el sitio de la persona y utiliza a la persona como médium  ¡y cuántos no son médiums en esta vida, sin darse cuenta!?.
Lo son porque a través de sus sucesivos estados de conciencia están acumulando energía, y están creando egregores, están creando formas psíquicas dotadas de conciencia, una conciencia que no quiere desaparecer, quiere mantener su emporio, y entonces hay una lucha tremenda entre el bien y el mal como estados de conciencia. Al fin y al cabo, ¿qué es el bien y el mal?.
El bien y el mal son únicamente conceptos de nuestra mente, porque no estamos capacitados todavía para distinguir el bien del mal, al menos desde un ángulo puramente esotérico. Solamente registramos cosas que nos gustan y que son buenas, y cosas que no nos gustan porque son malas. Y la balanza se inclina hacia las buenas o hacia las malas, depende de la operación de este equilibrio entre los pares de opuestos en la vida.

“¿Cómo luchar contra el mal?”. Esta pregunta la hizo un discípulo en el Ashrama de un Maestro, y el Maestro le dijo textualmente: “¡No luches contra el mal!, solo debes crear más bien en ti”. Porque la lucha es afianzar a los egregores malos. Es decir, si nosotros tenemos ira, hay que buscar la paciencia, que es contraria a la ira, por tanto, ¿Por qué hay que buscar la paciencia?, si la persona se contempla en ira con la mente analítica lo encontrará tan desagradable que sin pasar por la lucha puede desvanecer algunos de estos egregores o ayudar a destruir estos egregores. Es decir, hay que volver a las antiguas máximas del Dios Buda: “El hombre perfecto es perfecto porque no lucha”, ¿para qué luchar?. La lucha engendra nuevos egregores, porque éstos no se resisten a morir, porque tienen un centro de conciencia dévica, y todo cuanto es la Humanidad en el presente, es el resultado de la suma y resta de egregores buenos y malos.
Todo esto es diferente al Karma, no hablemos del Karma como una entidad aparte del hombre o de la propia Humanidad. Hablemos de la justicia de los actos, a los cuales nosotros nos hemos hecho acreedores. Porque la justicia [la balanza de Osiris como técnicamente se dice] es aquel momento cumbre en el cual el Bien y el Mal se hallan en equilibrio dentro del corazón del hombre. O cuando existe el mal que pesa sobre la vida del hombre, entonces el Karma es malo, o cuando hay algo más de Karma bueno que malo, entonces tenemos buen Karma. Pero desde el ángulo esotérico el buen Karma y el mal Karma son Karma. Son desde el punto de vista humano una propia creación del hombre.
Otra de las cosas que podemos descubrir también es el poder de los buenos egregores creados por los rituales efectuados por las iglesias, por las escuelas esotéricas, o las sociedades secretas espirituales, tratando de conectar el alma del hombre con el espíritu divino. Pues Si, precisamente las iglesias han tenido la virtud de perpetuarse a través de las edades, prescindiendo en este caso de las iniquidades que han sido cometidas en nombre de Dios bajo su yugo, pero viendo sólo el aspecto mágico de la cuestión, veremos que los ritos, las ceremonias y la liturgia en su totalidad, han creado los egregores que están manteniendo las iglesias del mundo, con o sin amor.
Nuestra logia debe participar trabajando también activamente para crear egregores de liberación, tales como los que surgen de una meditación esotérica, que ayuden al hermano, en virtud de una asiduidad, de un hábito establecido de contacto con su Yo Superior, crear un egregor positivo que le ayude en sus meditaciones, incluso este sentirá la llamada de este egregor, al cual él ha dado vida, y que por decirlo así, lo está alimentando con sus buenos pensamientos de liberación. El día en que la persona comprenda que lo que dirige el ritmo de su evolución, es su propio ser, su modo de pensar, de sentir y de actuar; y que no son ni los gobiernos, ni las iglesias, ni los partidos, ni nada de esto; sino que todo radica en su modo certero, profundo de enfrentar la vida, entonces solo así tendremos buenas sociedades.
Si el egregor del amor que predicó Cristo estuviese aquí, sería otra la dirección espiritual del mundo en los momentos actuales. Pero es que no tenemos el egregor del amor creado, sino que hemos creado la mistificación, a fuerza de intelecto, a fuerza de hablar del amor, hemos creado en el mundo mental una idea del amor que no es el amor. Como todos tenemos dentro del corazón y en nuestra mente una idea falsa de Dios, porque lo que hemos creado es un falso egregor, y este falso egregor es el que dirige toda la corriente de la vida actual, perdiendo toda noción de que somos hechos a semejanza de dios, es decir, somos Él, y El se manifiesta a través de nosotros.
Solamente hay que barrer muchas cosas y estas cosas que hay que barrer son las que condicionan la conducta, son las que impiden que razonemos con luz verdadera y visión creadora. Son las que impiden desarrollar estados positivos de conciencia. Es decir, nos falta vida, nos falta amor, nos falta creatividad, y en este sentido todos somos responsables del malestar en el mundo. Somos responsables de estos egregores. Démonos cuenta que en el momento presente todavía existen egregores que fueron segregados por los estados de conciencia de la raza Lemur, que aún existen en el mundo psíquico egregores creados por los atlantes, las razas que nos precedieron en la historia del  mundo. Y que existen frías fuerzas dentro del espacio mental, fuerzas egregóricas como éstas o como otras, porque la mente como no tiene la capacidad de síntesis ya no distingue nada, no distingue el bien del mal y, por lo tanto, no puede establecer un recto equilibrio, un recto razonamiento o un frío discernimiento, amparado por el amor de Dios.
Cómo eliminar egregores
– Ya que el egregor es energía proyectada de los seres humanos, podemos limpiarlos de la misma forma, aunque el egregor se resiste a las fuerzas que quieren destruirle ya que es cambiar un patrón de pensamiento que lo ha creado y hay que aplicarle la intensidad opuesta de pensamiento …
Hay que tener en cuenta que, los pensamientos son energías que se acumulan en el cuerpo y salen a la atmósfera adquiriendo personalidad y vida propia según la dirección que le hemos dado. Aunque no vemos nuestros egregores, los sentimos y nos influyen, son nuestro propio pensamiento proyectado.

¿CÓMO SE BORRA UN EGREGOR?
Simplemente con la intención de hacerlo. El trabajo energético de borrarlo se conecta con el campo de energía, se recoge mentalmente o se tiene la fuerza de voluntad en algo que se puede manejar.
Para borrar el egregor hay que quitarle fuerza hasta debilitarlo por completo y que acabe desapareciendo. Como todo lo que piensas se manifiesta, piensa y siente en positivo. Puedes pensar que no es sencillo eliminar un egrégor, y de hecho no lo es, pero puedes hacerlo.
De la misma manera que hubo una energía e intención que creo el egregor, también se puede crear una energía igual o mayor en intención que la destruya Acciones concretas para eliminar egregor:
• Quema la representación de egregor con un símbolo.
• Cuida tus pensamientos, sentimientos, emociones y palabras sin darles fuerza. Piensa en positivo. O contrario a lo que creas de la manifestación negativa. Deja fluir libres tus pensamientos hasta que se implanten como tu nueva realidad, practica el Hoponopono y el sentimiento de gratitud a la vida.
• Elige la información que te llega controlando de quién te rodeas y lo que ves.
• Bendice todo lo que sientes, escuchas o ves que es bueno para ti.
• Haz limpiezas energéticas frecuentes.
• Aplica el principio de polaridad. Si odias, piensa algo que te transmita amor, y así con todo lo negativo que se te pueda pasar por la cabeza.
• La meditación te ayudará mucho. No dudes en recurrir a ella y de incorporarla en tu rutina.
• Las oraciones pueden ser buenas siempre que tengan vibraciones armoniosas.
• Piensa que la suerte, buena o mala, espera a que la llames para servirte.
• Practica el bien para hacer desaparecer los egrégores negativos. Lleva una vida sana y equilibrada. Lejos de los vicios y de gente con vibración negativa.
•Medita y acalla tu mente
Puedes eliminar tu egregor restándole poder, puedes eliminar uno ajeno haciendo que se disuelva e incluso puedes robar el control de un egregor de otro sustituyéndolo para que sea creado por ti.
Aunque parezca que el egregor es el que tiene el poder, en realidad eres tú quien lo tiene. Recuerda que el egregor existe mientras que la energía que lo ha creado y mantiene permanece.

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