viernes, 2 de noviembre de 2018

AMATERASU LA DIOSA JAPONESA DEL SOL



¿Quién es Amaterasu?
Amaterasu es la Diosa del Sol, se gesta en el vientre de Izanagui y llega a la familia de estas deidades emergiendo por el ojo derecho de su padre justo en el momento que hacía el rito para purificarse.

Sus padres, Izanagi e Izanami, eran los dioses más lozanos y frescos que existían por lo que los otros dioses con más edad les dieron la responsabilidad de formar la tierra, los esposos se posaron unidos sobre el puente flotante del cielo con la lanza sagrada que le habían entregado los otros dioses con el fin de que la sumergieran en las aguas del océano, de ahí brotaron gotas de agua formando la primera isla que tiene por nombre Ogonoro.
Izanagi, su padre, viendo que era la diosa del sol y de luz brillante que resplandecía al mundo tanto terrenal como celestial, la asignó como dirigente de las Altiplanicies del Cielo. Amaterasu era una diosa de singular hermosura tenía una atractiva cabellera larga, con piel aterciopelada y esplendorosa, con una mirada compasiva y sensible.
Amaterasu se hacía acompañar con agraciadas doncellas que compartían los oficios de tejer ropa y trajes con hilos; además de la agricultura cultivando arroz, trigo y orugas de seda. Amaterasu observó que las doncellas no solo deberían de realizar las tareas de hilandería y del cultivo, por lo que decidió enseñar a los hombres para que se encargaran de los arrozales.
Sus hermanos eran Susanoo dios del mar y la tormenta y Tsukuyomi dios de la luna. Su padre Izanagi le entrega a Amaterasu el mando para que gobernara las mesetas del firmamento; su hermano Susanoo dios del mar y  la tormenta se molestó por el legado que consiguió su hermana, razón que lo invade la envidia y  la ira, corre hacia donde estaba Amaterasu acompañada de las doncellas y comenzó con humillantes insultos y hacer actos irrespetuosos.
Susanoo, descontrolado y poseído por la furia, se subió al techo de la casa, abriendo un hueco para ingresar a la sala principal de trabajo donde estaban las doncellas tejiendo trajes celestiales; ahí mismo se montó sobre un gran caballo insolente y empezó a patear y a destruir todo lo que encontraba a su paso, inclusive hiriendo y matando a muchas de ellas, y hasta se aprovechó para aniquilar el corcel del cielo.
Amaterasu pierde la entereza y la embriaga la tristeza y el temor por lo que había hecho su hermano y se va corriendo despavorida a ocultarse dentro de una cueva colocando en la entrada una enorme roca, con la intención de no volver a salir y que el mundo más nunca concibiera la luz solar.
A partir del momento en que la diosa del sol Amaterasu se enclaustra dentro de la cueva, el cosmos comenzó una general y absoluta penumbra, por lo que las personas observaron que hacía falta su presencia.
Varios kamis y otras personas comunes se agruparon frente a la cueva con joyas preciosas y un espejo para llamar la atención y persuadir a Amaterasu para que saliera de la cueva, pero fue imposible que lo lograran.
Otros dioses preocupados por la carencia de la luz en la tierra y de los planes fallidos que habían hecho para sacarla, planifican con entusiasmo una gran festividad que efectuarían en toda la entrada de la cueva, colocaron un gigante espejo con borde de bronce brillante, música, pitos, bailaban y reían a carcajadas con algarabías para llamar la atención de Amaterasu.
Sobre la tarima danzaba la diosa de la alegría Ame no Uzume quien emitía un sonido encantador  y danzaba al son de la fantástica música con movimientos llamativos que todos disfrutaban y la euforia del sonido era tan agradable que todos los presentes comenzaron a aplaudir emocionados. Un kami que estaba en la fiesta se le ocurrió la idea de comentar en voz alta y clara que estaban maravillados porque habían conocido a una nueva diosa con presencia espectacular, llamativa por su belleza e inteligente, y que venía a traer alegría y luminosidad al mundo.
Amaterasu, que era curiosa, escucha el comentario y para averiguar que sucedía y quien era la nueva diosa que había llegado, exhibe la punta de la nariz por una rendija de la puerta, saltó enérgicamente fuera de la cueva y mira a una hermosa y espectacular mujer, con gran luz  brillante que irradiaba de su cuerpo, para su sorpresa era su propia imagen que se reflejaba en el espejo con marco de bronce, Amaterasu sonrió alegremente y regresó la luz al universo.
Mientras esto sucedía los dioses se aprovecharon del momento eufórico para sellar definitivamente el acceso a la cueva por siempre, y Amaterasu regresó dichosa a su casa.
Esta leyenda de Amaterasu se le atañe con el distintivo de un espejo. Además de la construcción del templo de Ise en honor a su nombre.

Historia de la diosa del sol
La diosa del sol Amaterasu es la más importante de la mitología japonesa, según las viejas escrituras que están plasmadas en el Kojiki, escrito en el 680 d.C., y del Nihon Shoki, escrito en el 720 d.C., que son los textos antiquísimos del legendario Japón. Los emperadores de Japón  han señalado a Amterasu como la diosa clave en la historia de sus ancestros.
Durante el mandato del décimo emperador de Japón, llamado Sujin, a mediados del siglo I a.C., el país fue victima de graves enfermedades contagiosas y de desastres naturales, que presumían eran provenientes de un origen divino de Amaterasu, preocupado le ordena a su hija, la princesa Toyosukiirihime-no-mikoto, que despojara el lugar donde estaba ubicada dentro del Palacio Imperial a la diosa Amaterasu, y que encontrara otro espacio para que la adoraran, la colocaron en la cuenca de Nara.
Este nuevo espacio sería utilizado por corto tiempo, debido a que el emperador Suinin le solicitó a su hija que igualmente encontrara un lugar más celestial para que adoraran a Amaterasu eternamente. La princesa Yamatohime-no-mikoto obedeció la solicitud de su padre y transitó las provincias de Ōmi y Mino, y cuando arribó a la provincia de Ise, escuchó la melodiosa voz de Amaterasu que expresaba:
“Yo deseo vivir por siempre en Ise, donde la brisa de los dioses suspiran, y Japón será bendecido con exuberantes y cuantiosas dones y productos que vendrán de los campos y del mar“.
La princesa Yamatohime-no-mikoto ordenó construir en el vigésimo sexto año del reinado del emperador Sujin un gran santuario en Ise, en este palacio se realizan grandes festividades en honor a la diosa Amaterasu.
Amaterasu representa el rayo que nace en la aurora y que atraviesa la tierra cuando aparece el día. Es la luz que ilumina cada hermoso amanecer dando calidez a todos los seres vivos del planeta para su existencia,  también tiene la virtud de ser una diosa generosa.
En la religión del sintoísmo de la mitología japonesa escasamente se menciona al sol con naturaleza del sexo femenino y Tskuyomi la luna como sexo masculino.
El universo entero necesita, ama y adora a esta diosa tan importante para el desarrollo de la vida en todos los seres humanos.

Adoración
La idolatría hacia la diosa del sol Amaterasu tiene sus orígenes en el majestuoso Palacio Imperial ubicado en la ciudad de Yamato.
La adoración es única y representativa hacia la diosa Amaterasu desplazando a otros dioses, lo que ha sido denominado como el culto al sol, expresión que igual puede describir la original idolatría del archipiélago del propio sol.
El templo Ise, situado en la ciudad de Ise Honshu en Japón, fue construido en honor a su nombre. En el interior del templo Ise, como ofrenda y señal de devoción, está colocado el mítico espejo sagrado llamado Yata no Kagami, que el alto clero pide se conserve como símbolo que representa privilegios al pueblo soberano de Japón.
En este templo Ise, se realizan grandes festividades, denominadas Shikinen Sengu, para homenajear con alabanzas y enaltecer cada veinte años a la diosa Amaterasu. La gente asiste a estas llamativas celebraciones vistiendo con hermosos trajes nuevos, y llevan exquisitos manjares que también son ofrecidos en distinción a la diosa del sol.
La religión sintoísta de la mitología japonesa viene festejando desde el año 690 estos ritos con misticismo y respeto religioso para glorificar a la diosa Amaterasu.

Mitología
Amaterasu es la más importante y principal deidad de la mitología japonesa, siendo catalogada como la diosa del sol que trasmite luz y calidez al universo. La religión del sintoísmo tiene sus escrituras en el Kojiki donde se narra que la diosa fue engendrada en las entrañas de Izanagui cuando estaba haciendo el rito de purificación. Ella viene al mundo conforme nacieron sus hermanos Susanoo y Tsukuyomi.
En las escrituras del libro sagrado Kojiki se encuentran plasmadas las historias de la diosa del sol Amaterasu como la deidad con grandes sentimientos de caridad y bondad que permiten iluminar con sus hermosos rayos solares y generar calor al mundo.
Se conoce como Kagura el mito que significa el renacimiento de la diosa Amaterasu, cuando salta de la cueva emitiendo nuevamente la irradiación del sol y calor al universo, se celebra con grandes y significativas festividades de cosecha.
Amaterasu como era tan generosa y dándose cuenta que mucha gente le hacía falta su presencia porque si no fallecían y les causaba desastres naturales, les prometió a todos los que la amaban y adoraban que jamás se volvería a esconder, y dio su palabra que en el amanecer de cada día aparecía su cara en el horizonte. (Ver Artículo: Yomi)

Familia y Descendencia
La diosa del sol Amaterasu llega al seno de una familia de dioses de la religión sintoísta de la mitología japonesa como una de las deidades con más vigor e importancia para la vida humana, se cree igualmente que era la reina del Tamaka No Hara que quiere decir “Alta Llanura del Cielo” donde estaba establecida la monarquía de los kami o espíritus. A partir del momento que sus padres se conocen, se encantan el uno del otro se une en matrimonio y comienzan su idilio y procedieron a edificar su vivienda en una isla.
Misteriosamente su padre Izanagui trae al mundo a la heredera y gobernante de las alturas del cielo, la brillante y despampanante diosa del sol Amaterasu, así como a su hermano  Tsukuyomi  dios de la luna y de la noche. La diosa del sol Amaterasu es reconocida como parte de los ancestros de la historia de los grandes emperadores de Japón.
Cuenta la leyenda que entre los miembros de su  familia se encontraba Susanoo, su hermano denominado dios del mar y de las tormentas quien con su proceder envidioso y rabioso, destrozó los arrozales, monumentos sagrados y la hizo que se internara en una cueva, lo que ocasionó una absoluta y tenebrosa oscuridad al mundo.  Susanno para reconciliarse con Amaterasu le obsequia una atrayente y extraordinaria espada conocida como Kusanagui-no-Tsurugi, para que su hermana olvidara el problema que habían sucedido entre ellos.
También es hermana de Tsukuyomi el dios de la luna y de la noche naciendo por el ojo de derecho de su padre cuando este se lo lavaba. Según relata la leyenda que Tsukuyomi, aparte de ser su hermano era su esposo, con quien compartía la gobernabilidad del firmamento. Pero el dios Tsukuyomi se enemistó con la diosa de la comida Uke Mochi y de la rabia procedió a matarla, este hecho sucede porque la diosa extrajo alimentos para ofrecerle a comer que salieron de su ano, fosas nasales y de su boca.
La muerte de la diosa Uke Mochi a manos de su hermano y esposo Tsukumoyi, causó que Amaterasu se enfadara y lo llamara como una deidad de maldad y se retiró de su lado, por esta razón es que se origina la separación entre el día y la noche.
Continuando con las leyendas de mitología japonesa, la diosa del sol Amaterasu, tuvo como miembro de su familia un nieto que bautizaron con el nombre de Ninigi-no-Mikoto, quien más tarde se convirtió en el rey de la creación terrenal como su progenitor conocido con el nombre de Ama-no-Oshiho-mimi.  Este soberano rechazo el cargo cuando le fue otorgado por su madre. La diosa del sol Amaterasu le entrego a su nieto las tres reliquias sagradas en señal de apoyo para que realizara sus obras.
Los obsequios que le entregaron fueron: una gema o joya preciosa conocida como Yasakani; el espejo con borde de bronce conocido como Yata; y la hermosa espada sagrada conocida como Kusanagi.
Luego más tarde, viene otro integrante a la familia y se trata del bisnieto de Ninigi, Jimmu, quien tuvo el honor de ser el primer emperador japonés, esto ocurre en el año 660 a.C.  Este hecho enaltece a los emperadores de Japón en asegurar que su ascendencia familiar proviene de la distinguida diosa del sol Amaterasu. En el transcurrir de la historia los emperadores japoneses han sido contemplados como seres celestiales, no significando esta  creencia que pertenecen al reino de lo sobrenatural.
Es importante resaltar que los emperadores japoneses no gozaban de tener poder político durante la mayoría de la historia japonesa, sin embargo, esta actividad viene a darse en el inició de la Restauración Meji.
Amaterasu - Miji
Al hablar de la descendencia de la diosa Amateraru, encontramos que el imperio japonés se distingue como la monarquía antiquísima de la historia desde el nacimiento de la nación,y que su nacimiento se remontan a la existencia de esta diosa del sol, además que han tenido el mando sucesivamente uno tras otro, y sus orígenes se han difundido por los años hasta el siglo VII a.C.
Es importante resaltar que existen diversas realezas antiguas y los emperadores japoneses se glorificaban que venían de los ancestros del orden divino, mientras tanto había discrepancia entre la divinidad del emperador japonés y de los otros reyes que igualmente promulgaban su divinidad.
Según las narraciones de la historia en la mitología japonesa cuentan que remotamente todos los emperadores de Japón se relacionan con la descendencia de la diosa del sol Amaterau, inclusive el primer emperador de Japón Jinmu.
Por estas creencias y en la trayectoria de la historia de Japón se han creído seres celestiales. Esto no quiere decir que los emperadores fueran seres sobrenaturales, sin embargo, los emperadores eran los encargados de cumplir cabalmente algunos rituales que aseguraran que la presencia de kami resguardaba, atesoraban el bienestar y la bonanza a Japón. La mayoría de la historia japonesa sus emperadores nunca han sido partícipes y tampoco han tenido autoridad para ejercer la política.
Esta confusa la creencia de la instauración de la familia imperial japonesa que impulsara  el pensamiento regionalista e imperialista, se manifestó en el período de la renovación Meiji en 1868 que se refiere a la supremacía japonesa del siglo XIX, y que durante los rituales sintoístas se cristalizó como un tributo gubernamental.
La diosa Amaterasu se cerciora de que su familia perteneciera al imperio, le ruega a su progenitor que la trasladará junto a él, y rodeada en su luminosidad se va a estar en las alturas del firmamento, desde entonces permanece e irradia hermosos rayos calurosos y resplandecientes que por siempre estará acompañando a su amado pueblo.

Templo en su Honor
El templo Ise, que también se conoce como el Gran Santuario Ise, se encuentra situado en la ciudad de Ise Honshu, en el centro principal de la zona de Mie en Japón, fue construido en honor a la diosa del sol Amaterasu, este santuario legalmente es famoso por su nombre El templo Jingū, para la religión sintoísta  representa la mayor importancia y prestancia como un lugar sagrado de la mitología japonesa. El lugar donde está construido el santuario le pertenece al parque nacional conocido como Ise-Shima, respetado como uno de los terrenos consagrados a la cultura de Japón.
El templo Ise fue construido en honor a la diosa del Sol Amaterasu desde el siglo 4 a.C. por orden de la princesa Yamatohime-no-mikoto, quien recibió y cumplió ordenes de su padre el emperador Suinin.
El santuario Ise es derribado cada veinte años para edificar un nuevo templo y colocar nuevas cosas manteniendo sus mismas figuras, en un espacio contiguo, cuenta la leyenda de la religión sintoísta que esto se debe al don de la naturaleza de morir y nacer en un período de tiempo de veinte años. El santuario se conserva y se mantiene tanto la estructura como las deidades colocadas en su interior con el rito de la purificación. Este acontecimiento exclusivo se denomina en la cultura japonesa como Jingū Shikinen Sengū que su significado es “año de la ceremonia del traslado de los santuarios en el Santuario”
El templo Ise también consta de dos santuarios vitales que son: Naikú y Gekú, los cuales están construidos a una distancia de seis kilómetros entre ambos. Estos santuarios igualmente tienen otros santuarios que están debajo de su mando. Se cuenta que el santuario Naikú está únicamente consagrado a la veneración de la diosa del sol Amaterasu Omikam, el santuario Gekū a la veneración de Toyouke no Ōmikam.
A los santuarios Naikū y Gekū, no está permito el acceso del público y solamente pueden ser visualizados a una distancia prudente a través de unas vallas colocadas a su alrededor.

Templo Ise en 1910
El santuario Ise está rodeado de montañas de frondosos arbustos sagrados y espacios dedicados únicamente a mercancías que son utilizadas como ofrendas, cosechas de arroz, mina de sal, regadíos, fábricas de seda, plantas especiales para tejido, cerámicas, arcillas, espacios para conservar peces. También hay espacios dedicados para la lectura y exhibiciones.
La tradición japonesa tiene como costumbre que todos los años las personas que profesan esta religión del sintoísmo deben de visitar en procesión al santuario para la veneración de la diosa del sol Amaterasu. Es de suma importancia y en acto de fe que por lo menos una vez en la vida de cada persona debe haber visitado estos lugares sagrados.

Huellas Venerables: la joya, el espejo y la espada
En la historia de la vida de la diosa Amaterasu, existen tres emblemas de carácter importante en las creencias  religiosas del sintoísmo y la mitología japonesa y en las tradiciones del palacio imperial.
La religión del sintoísmo manifiesta que cada una de estas huellas venerables tienen un significado: la joya o gema representa la honestidad; el espejo representa la valentía y por último la espada representa el cariño y el amor.
Tenemos en principio  la joya o gema sagrada que es el collar de joyas preciosas  Yasakano-no-Magatamam, en la actualidad se exhibe en el Palacio Imperial de Kyoto. El espejo conocido como  Yata-no-Kagami, actualmente colocado en el Santuario de Ise. Estas tres reliquias de la mitología japonesa son pertenecientes a una leyenda de la relación de Amaterasu diosa del sol, con su hermano Susanoo, dios del mar y las tormentas.
Susanoo deidad del mar y de las tormentas terminó siendo un dios de carácter impulsivo y resentido, ya que se enfureció porque su padre Izanagui había tenido preferencia por su hermana Amaterasu para gobernar las cúspides del firmamento, por esta actitud fue expulsado de la soberanía celestial.
La diosa Amaterasu se enfadó y la tristeza se apoderó de ella, lo que ocasionó que huyera despavorida de Susanoo, a esconderse en una cueva para que jamás le llegara la luz divina a la humanidad. Los otros dioses tristes y angustiados por las tinieblas que padecía el mundo, organizaron una gran festividad donde colocaron un gran espejo con bordes de bronce en toda la entrada de la cueva, y la curiosidad de Amaterasu la llevó a asomarse y en eso vio en el espejo su preciosa, espectacular e impactante imagen, lo que la hizo brincar con admiración fuera de la cueva, a partir de ese momento, apareció el amanecer, la alegría y la luminosidad al mundo. Este espejo en la actualidad se conserva en el templo de Ise siendo la principal joya del palacio imperial.
La espada sagrada conocida como Ame Murakumo no Tsurugi, fue encontrada por Susanoo dios del mar y de las tormentas en una pelea con una serpiente de ocho cabezas que asesino, al cortar una de sus colas vio algo parecido a una aguja que la toma para él, viendo que era una hermosa espada, la obsequia a su hermana Amaterasu en señal de perdón, paz, y armonía.   En la actualidad esta espada sagrada se conoce como Kusanagi y se que se conserva en el  Templo de Atsuta..

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